30/10/09

Isabel tiene su corazón roto. Ha fracasado. Sabe que lo que ahora pide es imposible y que pronto vera ante sus ojos como a otra persona le sera concebido tan utópico deseo.

Son las 6:50 p.m de un viernes frío, Isabel esta en el corredor acostada mirando el techo y escuchando aquella perfecta melodía de Yiruma, recordando como fue que se enamoro de S. Como fue que ese amor se volvió verdadero siendo apenas unos extraños. Isabel aun se siente una extraña. S. no sabe que ella existe y si lo sabe tiene el perfecto don de disimularlo muy bien, tan bien que hace que a Isabel le salgan ahora lágrimas de sus ojos.
No, entre sus planes no estaba enamorarse locamente de S. y tampoco estaba escrito que ese amor no fuera correspondido.
Sus pies comienzan a entumieses pero eso a Isabel no le importa. A ella solo le importa saber que pasara con S.
Quiere encontrar la forma de entrar a su corazón, a su vida. Hacerle saber que ella ha estado allí afuera esperándolo, esperando a que él habrá los ojos y la vea a ella tan bella y sublime como ella lo ve a él.
Olvida Isabel olvida, ya no hay tiempo, has perdido, tu deseo no se ha cumplido, llora Isabel llora, no lo has logrado, todo te fue negado.

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