Con la mano del tiempo duermo siempre agarrada, de la vida me bajo en cualquier parada, siempre pillo una cuesta para llegar a casa.
El castillo en el aire que se me resbala, me ha dejado el jardín con un árbol en llamas; solo letras en hojas de madrugada. Y ya no quiero despertar, esta miseria se me atraganta, estoy a punto de explotar y nadie se aparta. Me pinto el alma de otro color; el rojo nunca le fue demasiado a mi corazón que de negro se siente mas en su salsa.
Y solo voy andando hacia un cruce sin mirar y los semáforos no paran de silbar que me vaya. Y solo estoy tratando de desdramatizar, pero que coño, ahora me toca a mi ser el drama.
Atrapada en bucle de una ciudad aislada, me he metido por dentro las miradas; si se ríen de mi que disfruten las sacadas. De las pocas histerias que me quedan guardadas, he gastado la ultima bala blindada, esta ruleta rusa no entiende de cuartadas.
Tiza.
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